El Seminario tuvo sus inicios alrededor del escritorio del entonces Misionero Guillermo Gardner, en el establecimiento de la Av. Brasilia 715 del distrito de Hunter, en Arequipa - Perú.
Dios a los 10 años de iniciado el ministerio nos proveyó de un local regularmente grande, que llenaba las espectativas del ministerio sobre un centro de entrenamiento suficientemente espacioso para poder construir y lograr concretar los muchos sueños albergados en el corazón.
Lastimosamente, como el enemigo no duerme, sufrimos una invasión de un hombre que haciéndose pasar por el due♫ño de tal terreno empezó a vender las propiedades convirtiéndola en una especie de Urbanización. Al darnos cuenta del hecho, mudamos lo que pudimos y empezamos a construir lo que a nuestro alcance estaba por ese entonces. La gente que ya se creía propietaria de sus propios terrenos contrataron gente para agredirnos. Fue así que un día de labores normales se oyó un ruido estrepitoso de los distintos puntos a lo largo de los límites del terreno, el polvo se levantaba, los muchachos retrocedían, empezaron a llover las piedras, muchos de los jóvenes salieron sangrando y heridos a raíz de la lluvia de piedras aventadas por los agresores.
El hermano Guillermo Gardner tenía una fractura en la cabeza, luego de ese lamentable incidente, sólo quedaba observar a los lejos que las paredes tan trabajosamente levantadas eran derribadas velozmente con ayuda de listones de madera sostenidas por grupos de hombres en promedio de 12 por cada una. Los barriles de agua fueron derribados, los aleros, y las esteras que ya formaban parte de las "paredes" de las aulas improvisadas para entonces.
El corazón latía fuertemente entre el "desconcierto y la impotencia", pero sabíamos que teníamos un Dios mucho más grande que los problemas que ahora nos tocaba enfrentar.
El jueves siguiente al suceso, tuvimos un culto de Agradecimiento al Señor, pues aunque sí habían heridas, había dolor, y había contrariedad no obstante la fe no faltaba, dimos gracias a Dios pues sabíamos que Dios tenía un plan verdaderamente grande.
Se inció el proceso, años después ganamos el juicio, para entonces en terreno en disputa, era una próspera urbanización habitada por niños, familias y ancianos. Llegamos a un acuerdo con los propietarios y fuimos a Dios pidiéndole un luga en el que deberíamos proseguir con la obra que nos había sido encomendada.
Nuestras oraciones no tardaron en tener respuesta, Dios nos abrió puerta grande y espaciosa y nos dio un lugar mucho mayor y espacioso. Porque cuando a veces Dios dice NO a algo, es porque tiene algo MEJOR.
Hoy gozamos de ese terreno donde venimos construyendo y entrenando obreros que llevarán el mensaje de Cristo a todas las naciones.
Actualmente en el Seminario se hallan estudiando un total de 120 alumnos, entre varones y mujeres. Un total de 60 internos y el restante en externos.
Hemos tenido hasta la actualidad 11 promociones, de los cuáles unos se hallan ministrando en distintas partes del país y otros fuera del país.
Es también éste lugar el centro de reuniones anuales, ahí tenemos construída la Capilla Bush (con una capacidad para 1500 personas), sea el Congreso de Jóvenes, Escuela de Pastores, Día del Pastor, etc.
Damos gracias a Dios por el enorme privilegio de ver su mano manifestada en nuestras vidas y en todos aquellos que se hallan completamente rendidos a su voluntad.
La mano de Dios es la que hace la obra y por ello nos hallamos muy agradecidos que nos haya tenido por dignos para mantenernos dentro del ministerio. ¡La gloria sea a El, ahora y siempre!
TESTIMONIOS DE NUESTROS ESTUDIANTES
Edgar Navarro De la ciudad de Lima, creció en un hogar católico, influenciado por la religión y quiso ser
sacerdote...